Por favor ingrese los siguientes datos para poder enviar esta noticia a otras personas. Para múltiples destinatarios separe los e-mails de destino con coma (,).
Su nombre
Su e-mail
E-mail destino
Borrar         Enviar
Concesión del aseo en Los Ángeles
Hay que prever, actuar sobre varias líneas, ser proactivos. De eso se trata.
El 2 de enero de 2003, comenzaba a funcionar en Los Ángeles una concesión de aseo integral y disposición final de residuos sólidos, que marcó, en ese entonces, un hito en el tema del medio ambiente de la Región del Bío Bío. Se resolvía adecuadamente y en todos sus aspectos, uno de los mayores desafíos que debía enfrentar la comuna y, en particular, la municipalidad y su Gobierno Comunal, para darle solución a una situación que había tenido momentos críticos y hasta una emergencia sanitaria.
Ahora, en la mitad del plazo estimado para aquella concesión, se anuncia la determinación del Municipio, para poner fin a ese convenio, debido al incumplimiento de la empresa Demarco de uno de los puntos significativos que incluyó: el cambio de la flota de camiones recolectores al cumplirse el 50% de ese plazo. Pero llegó el 2 de enero pasado y no ocurrió. Por ello, el municipio actuó y cursó una multa de 20 UTM a la empresa, abriendo paso al debate público de lo que comenzaba a desarrollarse como un nuevo y dramático episodio, que amenaza la estabilidad tan difícilmente alcanzada.
El crecimiento demográfico fue explosivo. La comuna de Los Ángeles registró en el Censo de 1992 a 140 mil 535 habitantes y el Censo 2002 aumentó a 164 mil 531 habitantes, con una variación espectacular de 17,1%, enormemente superior al promedio nacional. Este atractivo polo de desarrollo derivó también en una acelerada expansión del área urbana, el crecimiento de villorrios y villas rurales y de la actividad comercial e industrial. Todo esto provocó una mayor y visible cantidad de desechos sólidos.
En agosto de 1999, reventó la crisis sanitaria. El Municipio detectó que la empresa Blumenberg estaba depositando las basuras no en el vertedero Montenegro, sino en el camino de acceso. El colapso era evidente, tras una serie de denuncias ciudadanas. El servicio de Salud de Bío Bío clausuró el vertedero y el Concejo Municipal decidió caducar la concesión, dando inicio a un plan de emergencia, pidiendo a la ciudadanía no sacar la basura a la calle por unos días. El 6 de agosto, llegaron camiones arrendados, dando inicio a una etapa de transición, a la espera de una concesión distinta, mejorada y definitiva.
Es valorable lo efectuado en ese instante por el Municipio. Y es destacable el proceso posterior, en que se fueron renovando los períodos provisionales, a la vez que ampliando las áreas, a medida que crecía la ciudad, hasta llegar a incorporar, paulatinamente, a villas rurales. Asimismo, es loable el intento efectuado para dar fin a la transición, con una concesión integral: retiro de basuras, ramas y escombros, mantención de pavimentos arquitectónicos, aseo de ferias itinerantes y, lo más relevante, una disposición final en el nuevo relleno sanitario de Laguna Verde, el primero de la provincia de Bío Bío y uno de los pioneros de la zona, que serviría para resolver el problema a Los Ángeles y, eventualmente, a otras comunas, por un diseño de larga vida. Lamentablemente, la empresa Demarco, como lo ha señalado recientemente, no hizo los cálculos proyectivos adecuados y entró en una fase de deterioro de esta concesión. La no renovación de la flota de camiones, por más de 400 millones de pesos, testimonia este deterioro.
Es comprensible la determinación del Concejo Municipal de dar fin a la concesión, así como la facultad al alcalde para que emprenda gestiones para llegar a un buen final, que no necesariamente pudiera ser el cambio de la empresa actual. Es oportuno generar dentro del Municipio, si ya no lo hay, un equipo de primer nivel, que emprenda la ardua tarea de visualizar el Plan B, ante la posibilidad cierta de que no se llegue a un acuerdo satisfactorio con la empresa y haya que convocar a una nueva licitación, que probablemente resultaría más cara para las arcas municipales. Lo que no debe hacerse es generar una suerte de “vista gorda” ante las deficiencias. Ya hubo muchísimos reclamos en concesiones anteriores, cuando los camiones estaban en mal estado. Incluso, Carabineros llegó a retener algunos. La alerta está lanzada. Hay que esperar, confiados, en que la municipalidad asuma ahora este desafío. Al menos, se cuenta con un relleno sanitario. Lo que no debe ocurrir es un impasse, que derive en una crisis sanitaria mayúscula. Para eso, hay que prever, actuar sobre varias líneas, ser proactivos. De eso se trata.